Internista alemán y cardiólogía en Mallorca
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Síndrome metabólico

Hipertensión - grasa sanguínea - sobrepeso - leve hiperglucemia
¿4 enfermedades distintas?

Los trastornos del metabolismo y la circulación arriba mencionados son los más frecuentes en la actualidad. Nos encontramos en una época de bienestar, en la que el hambre real no es poco usual y por otro lado, el estrés y la presión del rendimiento se han convertido en una situación normal para las profesiones de estrés.

En la actualidad este cuarteto se ha instalado en el día a día de la medicina preventiva y su aparición en conjunto, ha conducido a darle la definición un tanto difusa de "síndrome metabólico".

Aquí se juntan todos los elementos que se asocian a un estilo de vida poco saludable:
Sobrepeso (la mayoría de las veces), hipertensión arterial, exceso de grasas en sangre (grasas neutras o triglicéridos) y con frecuencia, una leve hiperglucemia. El colesterol, esa grasa tan popular, no se ve incrementado en este síndrome, aunque la fracción HDL, es decir el "colesterol bueno" suele estar muy bajo.

Las causas son bien conocidas por todos: la "resistencia a la insulina" juega un papel decisivo en el tejido muscular y graso. La insulina, una hormona que reduce la glucosa en sangre, se produce en unas células determinadas del páncreas.

Como la mayoría de los organismos con sobrepeso requieren más insulina, debido también a la "resistencia a la insulina" antes mencionada, se produce una sobreestimulación del páncreas para producir la máxima cantidad de insulina. De forma natural esto sólo puede funcionar bien durante un tiempo limitado.

Un nivel de insulina alto conlleva efectos secundarios indeseados: estimula el apetito aumentando por tanto la desagradable tendencia al sobrepeso. Y así sucesivamente.

El mecanismo está claro y el diagnóstico normalmente también. ¿Cuál es la solución?

En primer lugar, se debe de descartar cualquier duda sobre el tipo diagnóstico: mediante pruebas de laboratorio adecuadas se puede determinar el diagnóstico. También es posible determinar directamente la insulina en sangre. Algunas modificaciones secundarias como la prueba sonográfica para determinar un hígado graso completan el cuadro.

¿Qué se puede hacer a nivel terapéutico?
En primer lugar hay que corregir el desequilibrio entre el nivel de insulina existente y el requerido, es decir, el duro camino de reducir la masa corporal total perdiendo peso. Desgraciadamente, aquí el metabolismo de la insulina también juega un papel importante y es necesario aumentar la actividad física en la medida de lo posible. Es posible que se requiera un tratamiento con medicamentos para el trastorno del metabolismo de la glucosa y para la hipertensión arterial.

La causa básica de por qué algunas personas tienden al sobrepeso y otras, injustamente no, suele ser en gran medida genética y los genes responsables han sido identificados. Posiblemente este enfoque terapéutico tiene mucho sentido, pero hasta que nos lo podamos aplicar sólo nos queda: adelgazar, movernos y, puede que también, medicarnos.